Pagar anuncios para llevar gente a una web que no convierte es llenar de agua un cubo agujereado. Cuanta más agua echas, más se pierde.
Si de 1.000 visitas compran 6, doblar el gasto te da 12. Pero pasar de 6 a 12 arreglando la web no cuesta nada al mes siguiente, ni al otro.
Dónde están los agujeros
Cada paso del embudo pierde gente por el mismo motivo. Antes de pagar por más visitas, mira dónde se te escapan las que ya tienes.
- Llegan pero no leen. La primera pantalla no dice en tres segundos qué vendes ni para quién.
- Leen pero no rellenan. El formulario pide demasiado o no queda claro qué gana quien lo envía.
- Rellenan pero no compran. Falta una prueba de que eres de fiar, o el precio aparece sin contexto.
Tapar un solo agujero, el más grande, suele rendir más que subir el presupuesto un mes entero. Y no se paga otra vez.
Por eso este curso empieza por el embudo y no por los anuncios. El orden importa más que el presupuesto.
Pero antes de tapar nada hay que saber medirlo. En la siguiente lección están los cuatro números que deciden si un anuncio sale a cuenta.