Un embudo no es un dibujo bonito de presentación. Es el camino real que recorre una persona desde que ve tu anuncio hasta que paga: primero mira, luego se interesa, y al final actúa. En cada paso se queda gente por el camino, y eso es normal: el embudo solo pone nombre a por dónde entran cien y por dónde salen tres.
Verlo así lo saca del terreno de la suerte. Si de cada cien clics compran dos, no es mala racha: es que en alguna pantalla del camino la gente se marcha. Y casi siempre se marchan en las dos mismas: la primera pantalla que ven, porque no entienden qué les ofreces, y la pantalla de pago o formulario, porque les pides demasiado.
Lo útil del embudo es que te dice dónde mirar. No arreglas todo a la vez: buscas el escalón donde se cae el mayor porcentaje, porque ahí está el dinero. Con los números del dibujo:
Un ejemplo de cómo se lee: aquí el agujero gordo está abajo, entre interesarse y pagar. Antes de tocar el anuncio, el trabajo está en la pantalla de pago. Contraejemplo: si en vez de eso subes el presupuesto para traer 200 clics, pagas el doble para que se escape por el mismo sitio el doble de gente. Mover el escalón malo rinde más que empujar más tráfico.
Un embudo bien montado trabaja solo: el clic entra por arriba y baja sin que tú empujes. Eso es lo que te devuelve el tiempo — la máquina vende mientras tú estás en otra cosa.
No te enamores del número de arriba. Mucho tráfico con un paso de pago malo solo quema presupuesto más rápido. Y las cifras de aquí son ilustrativas: las tuyas salen de medir, no de copiarlas.
Cuándo no fiarte: con diez visitas los porcentajes no dicen nada; un «50%» de dos personas es ruido. El embudo empieza a hablar cuando hay volumen suficiente para que cada escalón sea estable.
Hoy: dibuja tu embudo con los números reales de la última semana —cuántos lo vieron, cuántos siguieron, cuántos pagaron— y marca el escalón donde más gente se va. Ese es el que montamos en las próximas lecciones.
En una línea
- El embudo es el camino real del clic a la venta: mira, se interesa, actúa.
- Arregla el escalón donde se cae el mayor porcentaje, no todo a la vez.
- Más tráfico sobre un embudo que gotea solo multiplica la fuga.