Una cuenta de anuncios tiene tres pisos, y en cada uno decides una cosa distinta. Confundirlos es el primer error, y el más caro: gente que crea diez campañas para «probarlo todo» y reparte el presupuesto hasta que ninguna junta datos suficientes para decir nada.
| Nivel | Ahí decides |
|---|---|
| Campaña | El objetivo y el presupuesto |
| Grupo | A quién se le enseña |
| Anuncio | Qué se le enseña |
Empieza con una campaña, un grupo y dos anuncios. Cinco grupos con el presupuesto repartido no aprenden nada de nada.
Qué se decide en cada piso
En la campaña eliges el objetivo (que la plataforma optimice hacia ventas, no hacia clics baratos) y el presupuesto. En el grupo eliges a quién se le enseña el anuncio: el público. Y en el anuncio, qué se le enseña: el texto y la imagen. Cambiar el público es cosa del grupo; cambiar el mensaje, del anuncio. Saber en qué piso estás evita tocar lo que no toca.
Por qué importa el reparto
El presupuesto se pone en la campaña y se reparte entre sus grupos. Con cinco grupos y treinta euros al día, cada uno recibe seis: no llega a suficientes visitas para que ninguno signifique nada, y a fin de mes has gastado novecientos euros para no saber qué funciona.
Repartido
5 grupos · 6 €/día cada uno. Ninguno junta datos. Un mes tirado.
Concentrado
1 grupo · 30 €/día. En una semana ya sabes si vale la pena.
La cuenta no premia la cantidad de campañas, sino los datos que juntas. Un solo grupo bien alimentado te dice en siete días más que cinco a medio gas en un mes entero, y te lo dice con dinero de verdad, no con corazonadas.
Cuándo sí conviene separar
Cuando ya tienes datos y un presupuesto que da para que cada grupo junte volumen por su cuenta, separar públicos deja de ser un lujo y pasa a ser útil: puedes ver cuál rinde mejor y mover el dinero hacia él. La regla no es «nunca separes», es «no separes antes de tener con qué».
Nombra las campañas con un criterio fijo desde el primer día: objetivo, público y fecha. Dentro de seis meses, con veinte campañas, agradecerás no tener que abrir cada una para saber qué era.